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Foto:
Revista Vida-Diario U.Hora
17-18 nov 2001
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En 1996, Teodora Argüello se dedicaba
a las tareas de la casa y a cuidar a sus hijos, en un rincón de
Caaguazú. Un día fue invitada a una reunión con otras
mujeres campesinas como ella, en la que les propusieron experimentar con
el cultivo de una planta de la que conocían poco y nada: la luffa
o esponja vegetal.
Lo único que sabían de este "yuyo" con fruto alargado
y fibroso, era que algunos lo utilizaban para bañarse o lavar la
ropa. Pero no tenían idea de sus técnicas de cultivo y cosecha,
ya que nunca lo habían visto con posibilidades de comercialización.
Aun así, Teodora y otras quince mujeres del distrito de Repatriación
decidieron tomar el desafío lanzado por la organización
Base ECTA. Y así empezaron a producir semillas.
Cultivo alternativo
De eso hace ya cinco años. Las 800 frutas que produjeron y vendieron
en el primer año ahora han aumentado a casi 70 mil. Las 15 productoras
iniciales se han convertido en 200. "Al principio fue difícil,
porque no sabíamos cómo hacer, cómo limpiar, cómo
sacar la semilla. Fuimos aprendiendo por el camino", comenta Teodora,
quien ahora aporta ingresos económicos a su hogar y además
es promotora del cultivo de la luffa en la región.
Alguien que contribuyó mucho al conocimiento del manejo de la planta
fue don Juan Carlos Zaldívar, quien con ese objetivo la cultivó
en sus terrenos de Areguá.
Los frutos de este vegetal se venden como materia prima y en forma de
esponjas para baño y manoplas, cuya tecnología fue desarrollada
por Keka Zaldívar y luego transmitida a las campesinas.
Pero ya no son sólo mujeres las que trabajan en este rubro, pues
han abierto las puertas a hombres y jóvenes. Son tres organizaciones
campesinas, de Repatriación, de San Joaquín y de Yhú,
las que con su trabajo y paciencia convirtieron a la esponja vegetal en
un rubro alternativo de producción, que permite generar empleos
e ingresos a las familias campesinas de Caaguazú.
Base ECTA se encarga de abrir los mercados para la comercialización,
así como de la asistencia técnica. Desde agosto de 2000,
tienen el financiamiento de la Agencia Española de Cooperación
Internacional y de la Asociación por la Paz y el Desarrollo, a
través del proyecto "Diversificación agroecológica
y generación de empleos con organizaciones campesinas". En
este proyecto también se incluye la apicultura, con 150 productores.
Alta calidad
Desde el comienzo se exigió una altísima
calidad en la producción de las esponjas. "No había
perdón: la que estaba manchada o era de color dispar no era aceptada",
comenta Elsa Zaldívar, directora ejecutiva de Base.
La rentabilidad obtenida en la producción y la comercialización
tanto de la esponja como de la miel, además de la demanda insatisfecha
observada en el mercado, impulsaron a las tres organizaciones campesinas
a crear la Asociación de Productores Agropecuarios Campesinos de
Caaguazú (APACC). El objetivo es la promoción y comercialización
de estos y otros rubros agrícolas no tradicionales, en cinco distritos
de Caaguazú (Repatriación, Vaquería, Yhú,
San Joaquín y Tres de Febrero).
Tras la industrialización
Ahora, los esfuerzos tanto de Base Ecta como de la
APACC, apuntan a la ampliación de la escala de producción.
"Queremos que la esponja realmente sea un rubro alternativo no sólo
para Caaguazú sino para todo el país. Por eso estamos buscando
otro tipo de industrialización, de manera que estos 200 productores
se conviertan en miles", señala Elsa Zaldívar.
Hasta el momento existe demanda del producto en el mercado nacional e
incluso internacional, pero para lanzarse al exterior primero necesitan
afianzar la producción y tener volumen.
Las ideas que giran alrededor de la luffa son numerosas y hay mucho interés
del sector privado en desarrollar otras formas de industrialización.
En la Universidad Católica, por ejemplo, a partir de la firma de
un convenio se están desarrollando modelos, productos y diseños
de presentación. También se hicieron alianzas con empresas
para investigar y hacer pruebas con miras a la fabricación de colchones
y de zapatos.
Pero todo esto está aún en etapa de prueba. Las organizaciones
campesinas tendrán que seguir trabajando duro para afianzar este
prometedor rubro. Fibra, al menos, no les falta.
Usos
La luffa o esponja vegetal es una enredadera que tiene
frutos cilíndricos y alargados, dotada de un conjunto de fibras
finas, resistentes, elásticas y suaves. Es de la familia del pepino
y de la sandía.
Los usos que tiene son ilimitados. Uno de ellos es el cuidado de la piel,
ya que es una excelente exfoliante y a través de masajes acelera
la circulación de la sangre.
Es una buena ayudante para la limpieza de vajillas, sanitarios, cocina.
En artesanía se puede hacer lo que la imaginación permita.
También es aprovechada en la industria, como aislante del sonido
y del calor, para fabricación de filtros, tapicería de vehículos
y mobiliarios, calzados y rellenos para colchones.
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